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diumenge, 15 de juliol del 2001

Más dinero para las escuelas de Mas

“El que tenga vicios que se los pague”. Señalaban, incluso lo más rumbosos, cuando en un convite descartaban pagar aquellos complementos que algún invitado pretendía incluir en la cuenta general.
Esa debería ser la norma a aplicar cuando alguien pretende conseguir que con el dinero publico se financien escuelas de elite.
Lo más grave en este asunto no es la “patinada” del conseller Mas, cuando afirmó que 7 escuelas de elite recibirían 900 millones de pesetas de la Generalitat este año, en concepto de convenios “porque le sobraban”, o cuando intento rectificar afirmando que “no es que sobren es que estaba previstas en el presupuesto”. Lo más grave es que las tuvieran previstas.
No solo no tenían obligación, sino que los inspectores informaron negativamente esta ayuda a estas escuelas de elite. A pesar de ello el conseller Mas ve bien que se le dé dinero publico destinado a esas escuelas de elite.
Escuelas de elite porque niegan el acceso a los niños y niñas en función del poder adquisitivo de sus padres. Para poder entrar los padres abonan altas cantidades, millones incluso, a una fundación para que acepten a sus retoños y pagan mensualmente cantidades entre 100.000 y 500.000 pesetas.
Escuelas de elite porque no asumen, como hacen otras muchas escuelas privadas, los compromisos que la sociedad exige a quien quiere integrarse en la red pública de centros escolares. Compromisos para atender la diversidad social, personal, étnica, cultural o religiosa entre otras. En esas escuelas de elite, algunas ligadas al Opus Dei, llegan incluso a practicar una enseñanza en exclusiva a niños o a niñas, como en los viejos y rancios tiempos de la dictadura.
Nuestras leyes han consagrado junto al derecho y la obligación de la escolarización hasta los 16 años de los chicos y chicas, la responsabilidad de los poderes públicos, que aquí asume la Generalitat, de hacer efectivo ese derecho y la contribución de la sociedad a través de los impuestos para financiarla.
Ese dinero es pues para que los poderes públicos se provean de las plazas escolares, propias o concertadas, necesarias para cumplir la ley. No son dineros para que los gasten en lo que quieran y como quieran. El Conseller Mas no puede hacerse el rumboso con el dinero de todos.
La sociedad, a través del Parlamento, también ha diseñado una política educativa que busca atender la diversidad, hacer de la escuela un espacio para favorecer la igualdad de oportunidades y no un templo donde consagrar las desigualdades sociales.
La escuela que quiera formar parte del sistema publico de educación y recibir subvenciones ha de aceptar las condiciones generales, contribuir al esfuerzo social y favorecer la igualdad de oportunidades como ya hacen muchas de las escuelas concertadas.
El dinero público no puede financiar escuelas que crean barreras económicas, sociales o de cualquier tipo para discriminar a los niños y las niñas. o aquellas que sostienen idearios contrarios al respeto a la pluralidad ideológica o religiosa.
Es cierto que hay libertad para crear centros educativos y que hay libertad de enseñanza, pero de ahí a decir como afirman el Conseller Mas, la consellera Carme Laura o la asociación de los padres de las “Escuelas Libres” que se debe financiar todas las escuelas es una falacia.
El dinero público esta para financiar la oferta de enseñanza pública, gestionada directamente o de forma concertada con centros privados. Para lo que no esta el dinero público es para financiar todo lo que los propietarios de los centros quieran ofrecer y los padres del alumnado comprar.
¡Sr. Mas, aplique el principio de que “el que tenga vicios que se los pague” y no se haga el rumboso con el dinero de todos!. Sr. Mas no de más dinero para esas escuelas.
Article publicat a la revista AQUI

dijous, 5 de juliol del 2001

Bienvenido Mr. Marshall

“Bienvenido Mr. Marshall” es una estupenda película, protagonizada por Pepe Isbert, en la que un pueblo entero se disfraza, para agradar y conseguir el favor de los traían el progreso. Finalmente pasaban de largo sin ni siquiera pararse. La política del Gobierno Aznar padece el síndrome de “Bienvenido Mr. Marshall”. Todo es poco, para no desagradar a los poderosos y mucho, para atender a los que no lo son.
Desde que ha empezado el año, suenan tambores presagiando problemas para la economía a escala mundial. El globo de la llamada “nueva economía” se ha pinchado, las bolsas bajan y el consumo de las economías domésticas se resiente.
La situación no es globalmente dramática, pero conviene no menos preciarla ni negarla.
Cuando todo parece ir bien, hay quien lo pasa mal. Cuando las cosas no van tan bien, imagínense como lo pasaran los que siempre reciben.
Prepararse y actuar para evitar la recesión significa, dejar de hacer propaganda y ponerse corregir los factores que no funcionan. Empezando, por ejemplo, por controlar la subida de los precios, que sigue siendo el doble del resto de Europa.
Los medios de comunicación esta ofreciendo, desde hace días, noticias sobre la intención de reducir sus plantillas por parte de una serie de multinacionales. No es que estén teniendo perdidas, es que ya no ganan tanto.
No hay que ir muy lejos, hace poco una multinacional que se dedica a la fabricación de impresoras, ubicada en el Vallès, con benéficos decidió despedir a parte de la plantilla para irse a un lugar con condiciones de trabajo inferiores, para ganar más. Todo fueron facilidades, hasta por parte del Gobierno Pujol.
En estas actitudes es donde se aprecian las diferencies entre opciones progresistas y las conservadoras. Ese diferencia que Aznar niega, porque no le interesa.
Pero la realidad es muy tozuda, comparar la política de Jospin o Aznar, demuestra que hay formas diferentes de afrontar el mismo tema. Los efectos de la globalización sobre el empleo
En Francia, el gobierno de Jospin, ha decido promover una ley que endurezca las condiciones para los despidos de las empresas con beneficios. De los 36 días de salarios por año de servicio (10% del sueldo anual) pretende pasar a los 72 días (un 20%) e incrementar todavía más esa penalización si la persona despedida es mayor de 50 años. A eso debe sumarse un periodo de 6 meses a cargo de la empresa para que la persona despedida busque empleo y la aportación económica para favorecer su recolocación.
Aquí, decretazo de reforma laboral, rebajando el despido, los salarios y las condiciones sociales, con el apoyo de CiU.
En suma una actitud beligerante ante los que aprovechando las leyes del mercado pretenden ganar más mediante los despidos de sus plantillas a la primera de cambio, o una actitud sumisa.
El gobierno Jospin es el mismo al que cuando propuso la reducción a 35 horas semanales, o 1600 al año, mediante una ley de plazos que daba tiempo a prepararse y negociar, desde las filas de la derecha española y catalana, e incluso alguna voz desde la izquierda, le predijeron todo los males posibles para la economía francesa.
No solo no han fracasado, sino que van tan bien como nosotros, aunque con menos inflación, han reducido la jornada de trabajo, han creado empleo y han mejorado la organización del trabajo. Por eso nadie habla del éxito de esa reducción de la jornada a 35 horas, “es un mal ejemplo”. Si hubieran fracasado, como les vaticinaban, nos lo hubieran restregado por la cara en cada telediario.
Pues bien la historia se repite, ahora también se alzan voces que señalan que actuar contra el intento de despedir masivamente a trabajadores por parte de empresas con beneficios, las ahuyentará. ¿Qué nos proponen? Resignación y aceptación de las “inexorables leyes del mercado”, ponérselo fácil y no hacerlas enfadar.
Aquí el Gobierno Aznar, con el apoyo de su fiel escudero-prisionero CiU (atado de por su política de alianzas con el PP en el Parlament) practica la política de “Bienvenido Mr. Marshall”.
Ese no es el camino para hacer resolver las consecuencias del enfriamiento de la economía. El ejemplo, una vez mas, esta en las izquierdas progresistas.
Article publicat a la revista AQUI

diumenge, 1 de juliol del 2001

Vacaciones escolares

Han llegado las vacaciones escolares. Con el final de las clases ha saltado una también la polémica. ¿Debe alargarse el curso escolar?.
Miles de niños y niñas, chicos y chicas de primaria y secundaria han acabado el curso y ahora sin la obligación de ir a clase, aparecen como un problema para muchos padres. Este no es un problema nuevo, ni quizás tan grande como ha aparecido. Pero hace aflorar uno que cada vez es mayor.
Las familias han cambiado. En los últimos 20 años - lo que se entiende como una generación - en Catalunya se ha doblado el número de mujeres entre 20 y 44 años que trabajan. Las 375.000 mujeres que se han incorporado al trabajo en ese periodo, hacen que más del 60% de las mujeres entre esas edades trabajen. Por otro lado los abuelos u otros familiares no siempre residen en una proximidad que permita trasladarlos cada día para situarlos bajo su dependencia.
Esas son algunas raíces del problema real. Que un problema exista y sea conocido, no supone que su solución sea fácil.
Por eso resulta chocante que los máximos responsables gubernamentales de Catalunya en la materia lo despachen de forma tan rápida y displicente. Jordi Pujol ha imputado a los padres la voluntad de querer “aparcar los hijos”, en los centros escolares por plantear la posibilidad de reducir las vacaciones escolares en verano y para la consellera de Ensenyament, Carme Laura, la preocupación es no gastar ni una sola peseta más.
Es sabido que el problema no es de fácil solución, si lo fuera ya estaría resulto. Y no lo es porque afecta a intereses legítimos pero contrapuestos. Por un lado, la necesidad de padres y madres que trabajan de poder conciliar su vida familiar y laboral, por otro la de los maestros que con unos imperativos laborales y pedagógicos, pero por encima de todos el interés, las necesidades y las posibilidades de los niños y niñas. Buscar la conciliación de esos intereses es la tarea de cualquier gobierno democrático.
Por eso resultas doblemente escandaloso que quieran “sacudirse las pulgas”, pasando la responsabilidad a los padres o al presupuesto.
Hacer política de familia, es ayudar a las familias a resolver sus problemas. Lo contrario es llenarse la boca de defensa de la familia para dejarlas tiradas a la vuelta de la esquina. Estas son las actuaciones típicas de los gobernantes que no tiene a las personas y la solución de sus problemas como su prioridad
Las familias han cambiado, y todavía cambiaran más, porque un objetivo social, pero también económico, es que la mujer se incorpore al mundo del trabajo retribuido – en el del trabajo siempre estuvo –. Hasta ahora eso se ha producido “sacándoselo de las costillas” muchas mujeres. No se lo han puesto fácil y la sociedad lo ha pagado con bajas tasas de natalidad.
Si no ayudamos a las familias a resolver ese problema, si no se les hace más fácil la situación, no se alcanzara el doble objetivo de incrementar la tasa de empleo de las mujeres y de conciliar la vida familiar y laboral. Es hora de plantearse no solo que queremos invertir para cambiar esa situación, sino cuanto. Inversión que además de socialmente rentable es económicamente viable.
La forma de resolverlo no es cargárselo en exclusiva al cuerpo docente, por otro lado mayoritariamente femenino. Es acordando las modificaciones de los horarios escolares que pudiendo resultar más provechosas para la educación de los niños sean compatibles con los horarios anuales de los docentes y a su vez con los laborales de los padres y madres. En todo caso, hay que tener presente que esa no será la única solución al problema que las vacaciones escolares ponen al descubierto, sino una aportación más.
Las instalaciones y recursos educativos, están pagados por la sociedad y no tiene porque quedar cerrados, cuando no se imparten clases. Actividades extraescolares promovidas por padres y madres, en colaboración, o concierto, con administraciones y docentes pueden ser un punto de encuentro.
Una vez más, ese problema y sobre todo el camino y las necesidades para abordarlo, demuestran que el acuerdo de la comunidad educativa (alumnado, docentes y padres) es insustituible y que la diversidad de opciones aconseja que los Ayuntamientos tenga competencias en materia enseñanza primaria para abordarlo.
Article publicat a la Revista AQUI

dilluns, 18 de juny del 2001

Pensiones generosas

“Las pensiones en España son generosas”. De esta opinión son los sesudos técnicos de la OCDE en un informe sobre la situación económica de España. ¡Cómo se nota que ellos no son pensionistas!.
Uno espera que si un organismo internacional hace un informe que puede condicionar, no solo la política económica de un país, sino la vida de millones de personas, lo haga desde el rigor de la comprobación y el estudio profundo de la realidad. ¡Vamos que no lo hagan de oídas!.
Para ellos las pensiones, junto con el incremento de los salarios al mismo ritmo que el coste de la vida, son dos gravísimos peligros para nuestra economía. En el fondo, están afirmando que son un peligro no para “nuestra” economía sino para “su” economía
El Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, ha salido a quejarse del informe, sin mucha contundencia, ciertamente, pero se ha quejado. Lo que ocurre es que la OCDE finalmente ha reconocido que ese informe había sido inspirado por el Ministerio de Rato. Ese ministro incapaz de controlar la inflación - que esta a más del doble de sus previsiones – se dedica a proclamar la receta de siempre para tapar su incapacidad.
La factura de las pensiones contributivas, es decir lo que cobraron los mas de 7 millones y medio de pensionistas, durante el año pasado fueron 8,3 billones de pesetas. ¿Mucho dinero?.
No sé si es mucho dinero para este país, pero esa cantidad supone invertir 8,3 pesetas de cada 100 que produjimos en todo el año. Y además, desde 1995, en que llegó el PP al poder, nos gastamos proporcionalmente menos en pensiones. Han ahorrado con las pensiones, rebajado la factura.
Dicho en otras palabras, las pensiones han crecido menos que la riqueza en este país, “España ha ido bien”, pero para los pensionistas un poco menos.
La pensión media mensual en España es de menos de 82.000 pesetas y la de viudedad de menos de 58.000 pesetas. ¡A todos estos economistas los quería ver haciendo números para vivir con esos ingresos¡. Yo reconozco que tendría muchos problemas para hacerlo.
Pero si la realidad es tan tozuda, ¿porque se empeñan en lanzar esos mensajes?. Ellos saben que un sistema de pensiones de reparto, donde los activos pagan a los inactivos, y donde la factura – incluso en las hipótesis más pesimistas - sitúa su coste en el 10% de la riqueza del país, no solo se puede pagar sino que es sostenible.
Por otro lado, nos han anunciado el final del sistema de pensiones para tantas fechas que ya han pasado que son menos creíbles que las catástrofes de Nostradamus. Eso les esta haciendo cambiar la estrategia. Ahora ya no predican el fin del mundo, solo que es muy caro y hay que recortarlo.
Para mi, esa insistencia renovada no es sino una versión más de lo mismo. En el fondo se trata de meter el miedo en el cuerpo, para forzar a que nos hagamos un fondo de pensiones, que administren las entidades bancarias.
Para quien tenga dinero sobrante a final de mes y quiera ahorrar, los fondos de pensiones pueden ser una formula. Hay más, que elija. Pero que no nos vendan “la moto” en función de que el sistema de pensiones se acaba o que solo puede subsistir si da unas prestaciones de miseria.
Lo que ocurre es que la falta de control de la inflación esta haciendo poco rentable los fondos y la gente no ahorra a través de ellos. ¿Qué hacer?, pues un informe que ponga en cuestión el sistema y ante el temor, más y más personas les cederán los ahorros a las entidades financieras, para que, como ocurre a veces, especulen contra la propia empresa en la que trabaja el ahorrador.
Las pensiones españolas no son generosas, posiblemente todo lo contrario. Ni ahora ni antes es posible subirlas todo lo que seria justo, pero de ahí a decir que deben bajar hay mucha distancia.
Sr. Rato, mas que inspirar informes contra las pensiones, dedíquese a gobernar para controlar el cáncer que mina las pensiones, los salarios y la economía.
Article publicat a la revista AQUI

diumenge, 3 de juny del 2001

El trabajo no debe ser una maldición

Si una o más veces por semana, durante más de 6 meses le encomiendan trabajo en exceso o difícil de realizar cuando no innecesario, monótono o repetitivo, o incluso trabajos para los que no posee una cualificación adecuada (superior o inferior), se le impide que haga cualquier tipo de trabajo; se le niegan u ocultan los medios para realizarlo, se le realizan demandas contradictorias o excluyentes, obligándole a realizar tareas en contra de sus convicciones morales; recibe comentarios injuriosos, le ridiculizan o se ríen públicamente de Vd., de su aspecto físico, de sus gestos, de su voz, de sus convicciones personales o religiosas, de su estilo de vida.
Entonces, esta padeciendo lo que los técnicos han venido a llamar un acoso u hostigamiento moral en el trabajo, es decir “el ejercicio de una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y prolongada en el tiempo sobre una persona en el lugar de trabajo, por una o más personas”.
Si se ha reconocido, ¡no se extrañe!. Posiblemente pertenece a ese colectivo de más de11.000 persones del Baix Llobregat que lo están padeciendo. Esa cifra, el 5% de la población asalariada, resulta de aplicar las conclusiones, para el mercado laboral español, de la encuesta realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo internacional con presencia de gobiernos, patronales y sindicatos.
O quizás, es que sencillamente estamos tan acostumbrados a ver y padecer esas prácticas laborales, que no las reconocemos como causantes de los perjuicios que originan. Esas prácticas han formado parte casi inseparable de esa forma de organizar el trabajo donde el autoritarismo y la agresividad con los subordinados era la condición básica para obtener la máxima rentabilidad, o de esas, más “modernas”, que “exprimen” a las personas para obtener el máximo rendimiento de ellas, sin tenerlas en cuenta como tales. Por eso, nos resultan tan habituales. También eran habituales los andamios, sin redes y ahora empiezan a resultar extraños los que no los tienen, fue necesario explicarlo.
Las consecuencias de esas malas prácticas en las relaciones laborales producen efectos negativos para todos. En primer lugar para las personas afectadas, pero también para su entorno familiar, su entorno social e incluso para la propia empresa.
El acoso moral en el trabajo puede ser más difícil de reconocer y demostrar que otras anomalías laborales, aunque algunas sean tan burdas que resulten muy evidentes. El hecho de ser habituales las enmascara.
Esa dificultad se utiliza como una excusa para rehuir su solución, o la reparación de sus consecuencias. Salvando las distancias, es lo mismo que se dice para rechazar los cambios para respetar la seguridad en el trabajo. Se dice: “No esta demostrado que este agente (físico o químico) produzca esos daños”, “se están produciendo beneficios, mejor no cambiar” o “cuesta mucho ese cambio”.
Resolver las causas implica cambios. Las empresas, en la forma de dirigir, organizar el trabajo para que las relaciones laborales no sean origen de problemas. Las administraciones (laborales y sanitarias) para abordar la prevención, persecución y sanción de esas conductas y la reparación de sus efectos, como en cualquier enfermedad profesional.
Cuando el acoso moral en trabajo, dura en el tiempo, puede llegar a originar daños en la salud de quines lo padecen. El insomnio, la ansiedad, el estrés, la depresión o enfermedades psicosomáticas son algunas.
A veces a las víctimas les cuesta relacionar el origen de sus trastornos con su situación en el trabajo. Lo imputan a otras razones o simplemente no son conscientes. Pero hay una constante en todas ellas, esa sensación de angustia o temor para ir al trabajo que lo transforma en una tortura diaria.
Si no se abordan las causas no se resolverá el problema. No es con Prozac sino con unas buenas relaciones laborales con lo que debe hacerse frente.
Conocer y reconocer las practicas de acoso moral es la condición para evitarlas y hacer que el trabajo no sea una maldición divina. Este mundo no es un valle de lagrimas al que hemos venido a sufrir, sino un lugar donde conseguir el objetivo de ser felices.
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 21 de maig del 2001

VASCOS SÍ, ETA NO

Han ganado los vascos y ha perdido ETA. Ha ganado la vida y ha perdido el terror. Han ganado el dialogo y la palabra y han perdido las pistolas y las bombas. Ha ganado la democracia y ha perdido la dictadura. Eso fue lo que pasó, el domingo 13 de mayo, en las elecciones vascas.
Con una participación del 80%, el mensaje es indiscutible. La ciudadanía del País Vasco deja sentenciado que no quiere a ETA. Pacífica y democráticamente arrinconaron a los que defienden o no condenan la muerte, los atentados y los asesinatos.
Estas elecciones han supuesto el hundimiento electoral de EH. La candidatura que encabeza Arnaldo Otegi, fue la única que perdió votos, aunque votó mucha más gente. Les han abandonado más de 80.000 personas. Personas que no han matado ni mataran nunca, pero les daban apoyo político. No los han abandonado por miedo a lo español, como cínicamente afirman. ¡Que ellos hablen de miedo, tiene “bemoles” la cosa!.
La razón es que además de personas, ETA pretende matar las esperanzas de todos. Esas personas son nacionalistas y seguramente independentistas que no quieren construir su país sobre la muerte. Ganaremos la paz el día que las que quedan abandone esa trinchera. Ese día ETA no será mas que el GRAPO.
Que ETA no escucha las urnas, lo sabemos. No lo ha hecho nunca. El atentando contra un periodista dos día después de las elecciones lo demuestra. Por eso será necesaria también eficacia policial y apoyo internacional, pero sin atraer hacia la paz a más y más personas no se ganara de forma definitiva a esa banda.
Por eso, la responsabilidad de todas las fuerzas democráticas PNV-EA, PP-UA, PSE e IU es recoger el mandato de la ciudadanía y llevarlo a la practica.
Las legitimas diferencias políticas sobre el modelo de estado y sociedad, que se defienden democráticamente, no pueden ser una grieta por la que se cuele la violencia y los violentos. La división de los demócratas solo ha beneficiado a los violentos. Es verdad que la unidad de las fuerzas democráticas no resuelve las cosas automáticamente, pero también lo es que sin ella no hay solución.
Estas elecciones permiten que se reconstruyan los puentes. Independientemente de la composición que finalmente tenga el Gobierno que presida Ibarrretxe, no contará, como en el pasado, con el soporte de los que no han condenado las muertes y los atentados. Esta pasada por las urnas permite a todos que, igual que el ave Fénix, que renacía de las cenizas, el nuevo Gobierno Vasco tenga una nueva e indiscutible legitimidad democrática. Seria bueno que fuera de amplia base, pero, en todo caso, lo imprescindible es que se reconstruya el dialogo para abordar la paz.
Si se coincide en la necesidad del dialogo entre los demócratas, los discursos que tratan al pueblo vasco de inmaduro o exigen rectificaciones de todos menos de ellos, como hace Aznar, solo son una prolongación de una errónea campaña planteada en términos de confrontación.
La política en términos Aznarianos se reduce a hacer hincar la rodilla a los adversarios si no ceden a sus pretensiones. ¡Sino que se lo pregunten a CiU!. Esa forma de hacer política también ha perdido en estas elecciones.
Posiblemente todos deban, debamos, rectificar. Rectificar para superar la división y el enfrentamiento entre demócratas y trabajar para la paz. Quien no lo haga, lo pagará en las urnas.
El único frente que hay que fortalecer es contra la violencia, por la paz y la convivencia.
Desde aquí, creemos comprender lo que se ha votado: “Vascos sí, ETA no”.
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diumenge, 15 d’abril del 2001

La foto del pacto de las pensiones

La foto del pacto sobre las pensiones era inédita. Entre las diferentes combinaciones posibles entre Gobierno, CEOE, CC.OO. y UGT, la foto del pasado lunes 9 de abril no se había producido nunca. Era inédita.
Es la primera vez que CC.OO. firma, en soledad sindical, con el gobierno – del partido popular – y la CEOE.
Hay que remontarse 17 años, hasta 1984, para encontrar una foto similar, que no idéntica. Entonces UGT firmó, por última vez en solitario, con el gobierno – entonces socialista - y la CEOE el Acuerdo Económico y Social.
Cuatro años después ambos sindicatos convocaban una huelga general, el 14-D. España vivía una época de fuerte crecimiento económico, como se dice ahora: “España iba bien”. Las fuerzas sindicales consideraban que la distribución de la riqueza no era equitativa, que los sectores sociales no se estaban beneficiando suficientemente del crecimiento económico. Aquella huelga se hizo contra los contratos de aprendizaje para jóvenes, por el derecho a la negociación colectiva de los funcionarios y por la recuperación de la deuda histórica de los pensionistas.
La situación es similar a la actual, pero no idéntica. Había entonces y hay ahora un Gobierno con mayoría absoluta, entonces del PSOE y ahora del PP.
El decretazo del Gobierno acaba de extender el contrato de aprendizaje, reservado para los jóvenes, a casi todos los trabajadores, los funcionarios han visto como se negaba el incremento pactado, basándose en el derecho de negociación colectiva que habían ganado en el 90.
A pesar de lo que se parece la situación, la valoración sindical ha sido muy distinta. Tanto, que se ha producido una grieta entre les dos organizaciones, que el gobierno ha sabido aprovechar hábilmente.
Mientras UGT, consideraba que había motivos para convocar una movilización general, CC.OO. consideraba que no había condiciones. Motivos y condiciones, ni son lo mismo, ni van siempre unidos.
En ese contexto, el Gobierno ha movido ficha con rapidez.
Ha logrado un acuerdo sobre pensiones claramente insuficiente. Ciertamente, no empeora nada, pero las mejoras son muy limitadas.
A cambio de que la Seguridad social financie al Estado durante 12 años más – contradiciendo los plazos del Pacto de Toledo – las pensiones de viudedad subirán del 45% al 52% de la pensión del fallecido. Desgraciadamente, se puede producir la paradoja que las viudas que cobran la pensión mínima, gracias a los complementos, no vean incrementada su pensión y las que cobran más de la pensión mínima, sí la verán incrementada.
A cambio de alargar voluntariamente la edad de jubilación, se podrá acceder a la jubilación a partir de los 61 años, si se han cotizado 30 y hace más de 6 meses que el empresario te ha despedido. Se mantiene, pues, la imposibilidad que los que no cotizaban antes del 1 de enero de 1967 se jubilen anticipadamente cuando lo decidan.
A cambio de que hasta el 2003, para calcular la pensión se tomen las cotizaciones de los 15 años anteriores a la jubilación el Gobierno mantiene su objetivo de contabilizar toda la vida laboral de candidato a jubilarse, a partir de esa fecha. Y pensar que en 1985, CC.OO. convocó una huelga general porque la ley de las pensiones del PSOE elevaba de 2 a 8 años el periodo para calcular la pensión.
La UGT ha exigido cambios en estos temas para firmarlo, pero la respuesta del Gobierno ha sido: ¡No se cambia ni una coma, esto es lo que hay!. Otra expresión más de la prepotencia de este gobierno “popular”. Era de esperar.
Quizás no lo era tanto - al menos para mí - el hecho de que la otra central no haya movido ni una ceja para evitar que se produjera esa ausencia.
Lo más preocupante de esa foto no es el acuerdo que refleja, sino el desacuerdo que evidencia. La profunda grieta que se ha abierto en la unidad de acción entre los dos sindicatos mayoritarios, ha resquebrajando una practica que se había demostrado útil y eficaz, durante los últimos 15 años, para los intereses de las personas que viven de su esfuerzo. Precisamente en el momento en que se necesita dar la repuesta a una reforma laboral regresiva. Si es verdad que una imagen vale más que mil palabras, no creo que la foto de ese pacto sobre las pensiones, por otro lado tan insuficiente, valga más que la unidad de acción sindical que se pone en peligro. Que alguien explique el porque de esa foto.
Article publicat a la revista AQUI