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dissabte, 7 d’octubre del 2000

Otoño caliente

¡Toma ya! Nadie lo había anunciado pero de repente nos encontramos en medio de “un otoño caliente”. Cuando el Partido Popular lleva 4 años y medio en el gobierno padece un grado de contestación social similar al que padeció el PSOE. Evidentemente no es el “14-D” (fecha de la huelga general de 1988) del Partido Popular pero tiene elementos similares.
En el año 2000, como ocurría en el año 1988, nos encontramos inmersos en una fase de crecimiento económico sostenido, no existe inestabilidad política (el gobierno tiene mayoría), el empleo aunque de forma más ralentizada esta creciendo y el paro esta bajando.
Parecería que vivimos en el mejor de los mundos, que “España va bien” pero a pesar de todo ello tenemos un otoño caliente, muy caliente. ¿Que ha encendido esta hoguera? ¿El precio del gas-oil? No solo eso. La subida del gas-oil es la chispa pero no el único motivo. La razón última de esas movilizaciones hay que buscarlas en un malestar difuso de una parte de la ciudadanía y no solo de los sectores que se han visto afectados.
¿Cómo se explicaría sino el grado de simpatía que tienen esas movilizaciones, a pesar de las molestias que padecemos la mayoría de la ciudadanía (desabastecimiento de gasolineras, mercados o embotellamientos)?
¿Cómo se explicaría sino la solidaridad que despiertan las desproporcionadas cargas de la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra, sobre las personas que se movilizan que es similar, en intensidad, al rechazo que generan quienes las ordenan?,
Por un momento, piensen si ese sentimiento seria posible ante una huelga de los pilotos de Iberia, que también produce perjuicios sobre una minoría de la ciudadanía, la que va en avión.
El Partido Popular se presentó como el abanderado de los empresarios pequeños y grandes empresarios y han gobernado, conjuntamente con CiU, haciendo una fingida y aparatosa ostentación de su preocupación por ellos, por eso resulta muy significativo que estas movilizaciones las protagonizan los pequeños empresarios y autónomos, los pescadores, los agricultores, los transportistas, los taxistas y los comerciantes en lugar de los trabajadores asalariados y los empleados públicos.
Esos sectores no han recibido tampoco los beneficios cuando el “España va bien” y ahora que, sin ser una situación catastrófica, ya no se atreven a decirlo porque aparecen los primeros nubarrones (inflación, hipotecas, subida de los carburantes, ralentización del crecimiento del empleo) reciben un impacto brutal en sus economías domesticas.
Si tampoco han gobernado a favor de ellos, ¿A quien ha beneficiado con su acción gobierno? A sus amigos y a los más poderosos.
Que en Catalunya el conflicto este siendo más caliente, no es debido a una perdida del “seny català” sino a todo lo contrario. La mayor capacidad representativa de las direcciones de los sectores, y la conciencia de que debido a la mayoría absoluta y el apoyo mutuo que se dan CiU y el PP, hace tomar conciencia de que la modificación de la prepotente posición de Aznar será más dura. Este gobierno siempre se muestra sumiso con los poderosos y prepotente con las más débiles.
La insuficiencia de los acuerdos alcanzados con unos negociadores, poco representativos de la realidad de los sectores en conflicto, lejos de resolver el problema produce una mayor acumulación de la contestación social. Aunque en algunos casos consiga la desmovilización momentánea, los conflictos que no se resuelven afloran más tarde y con mayor virulencia.
Cuando la cerrazón política impide aceptar las propuestas constructivas de la oposición, como las que ha plateado el PSOE en el Congreso, y se rechaza el dialogo social y político, como hace Aznar, los problemas de la sociedad se acaban dirimiendo mediante conflictos sociales.
La historia nos enseña que los más duros se producen en las épocas de penuria económica extrema o de bonanza económica. No es de extrañar que podamos asistir a un “otoño caliente”.
Article publicat a la resvista AQUI

dilluns, 25 de setembre del 2000

¿Y si gobernaran?

¡Cómo cuesta a veces pasar el tiempo!. A mi me parece que fue hace mucho más tiempo que el Partido Popular ganó las elecciones por mayoría absoluta.
En aquel momento, los primeros síntomas de un empeoramiento de la economía y el terrorismo, ya eran los dos temas más importantes que tenia encima de su mesa el Gobierno saliente de Aznar. Hoy continúan los mismos y desgraciadamente aumentados.
¿Quizás que empiecen a gobernar? Hasta ahora sabemos como gobierna Aznar con viento a favor. Reparte la mejor tajada a sus amigos y deja un pequeña parte para el resto. ¿Cómo gobernaran con viento desfavorable?. Posiblemente, como han hecho el resto de la política, siendo “sumisos con los poderosos y prepotentes con los más débiles”.
La situación económica, hace que los más prudentes ya no se atreven a decir aquello de: “España va bien”. Solo el “campeón” Arenas lo dice y, naturalmente, se queda solo.
Los precios están subiendo este año, casi el doble de lo que previa el gobierno, pero también por encima de lo que están subiendo los precios en otras partes de Europa.
Preocupa, y mucho, el silencio, la parálisis del Gobierno Aznar, o las salidas de tono del Sr. Rato, candidato a la sucesión, al ver como se desboca la inflación, como suben los precios de los carburantes, y como eso arrastra la subida de las hipotecas bancarias, repercute en un fuerte frenazo en la creación de empleo y deteriora el poder adquisitivo de los menos fuertes, pensionistas, parados, asalariados.
Echarle la culpa de todo al precio del barril de petróleo y al euro es una mala excusa. El resto de países están en nuestras mismas condiciones y sus precios no suben como aquí. Nosotros tenemos ese problema, pero también otros. Por eso además de ser una mala excusa es insuficiente. ¡Si se hacen “trampas en el solitario” nunca encontrarán la solución!.
Más importante que desenmascarar al “culpable”, es saber como van a enderezar la situación.
Ni las medidas supuestamente liberalizadoras, aprobadas en Junio, son la solución, ya que tres meses después no han ayudado a contener la subida de precios. Ni el “consuman un poco menos” bajará el precio de los carburantes; los agricultores, pescadores, transportistas de personas y mercancías, taxistas y los representes y corredores de comercio necesitan el gas-oil para trabajar y no pueden “trabajar un poco menos”.
Reducir la carga tributaria sobre el gas-oil, controlar los beneficios de las grandes compañías petroleras y luchar contra el control del mercado que ejercen entre dos o tres, son actuaciones concretas y necesarias, pero no las quieren aplicar. ¿Será porque las propone la oposición?
No es de extrañar que ese inmovilismo cree tensiones sociales y movilizaciones, como las que están anunciadas para los próximos días.
Este gobierno tiene que gobernar. Gobernar es ante todo intermediar entre los intereses de una y otra parte de la sociedad, no la de representar a los más poderosos. Alegar que si van bien, ellos harán que todos vayamos bien, es renunciar a gobernar para pasar a ser el testaferro de los poderosos.
Gobernar es también negociar. Negociar es algo diferente a dialogar, es dialogar buscando el acuerdo. Pero sobre todo es muy diferente a hacer monólogos esperando que le aplaudan, o aplicar el rodillo parlamentario, que es lo que le gusta hacer a Aznar.
Hasta ahora hemos conocido a un gobierno se dejaba llevar por los buenos vientos de la economía, ahora que han girado, les toca demostrar que también saben gobernar los problemas y resolverlos. Así pues ¿Y si gobernaran?
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 28 d’agost del 2000

Aprobar el curso

Vuelve Septiembre. Comienza el curso. Este mes se parece casi más al principio del año que casi el mismo Enero. Muchas cosas empiezan y también nos proponemos nuevas metas (adelgazar, estudiar, tratar de conseguir algo, etc...), algunos de estos propósitos son tan voluntaristas que no pasan de la primera semana.
Comienza el curso escolar. De nuevo los libros, las batas, el material escolar, el golpe a las maltrechas economías domésticas, después del paréntesis veraniego, o quizás por el paréntesis veraniego. Y sobre todo el reto de aprobar al final de curso.
Es mas una sensación que una realidad, porque los problemas que quedaron aparcados, cuando empezó este periodo, siguen ahí. Nos han esperado, pacientemente. La desconexión estival y el relajo vacacional crean ese espejismo, nos hacen creer lo contrario. Pero siguen ahí.
El curso político también empieza. Y como a los demás los problemas que dejaron, al irse de vacaciones, siguen ahí. Algunos empiezan incluso a tener tintes más preocupante.
Enderezar la situación económica y afrontar la negociación del sistema de financiación, son las dos materias hay que aprobar este curso.
En Cataluña, la inflación es más alta que en resto de España y este el mes de julio en Cataluña ha crecido el paro mientras que en el resto continuaba bajando ¡Y el gobierno de vacaciones¡, sin decir ni pió. Claro que, a fuerza de ser sincero, casi ni se nota porque ya lleva mucho tiempo sin fuelle, ni marcha.
Ese crecimiento hace que el poder adquisitivo de los menos fuertes (parados, pensionistas, asalariados) se resienten negativamente, pero también la competitividad del país. ¿Qué hará para reconducir la economía, por la vía de un crecimiento sano?. Tampoco hay respuesta ni propuesta por parte del Gobierno Pujol.
Cataluña ha crecido económicamente por debajo de la media española estos últimos cuatro años. Todavía no nos hemos “pateado” la ventaja que tuvimos en los seis años anteriores, pero si se empeñan lo conseguirán. Para evitarlo tienen que gobernar y gobernar bien, y no lo que esta haciendo el President Pujol, que es “okupar” el poder y agotar su tiempo de prorroga. Quizás por eso le molesta que la oposición le recordemos sus deberes cuando le decimos: “Gobierne, Sr. Pujol”
Este curso, se debe renegociar el sistema de financiación de las comunidades autónomas para el próximo periodo de 5 años. El dinero que tendrá la Generalitat para atender a las necesidades de las personas. Por eso es importante, que se haga bien. La salud, la educación, el bienestar social, el trabajo, las carreteras, los transportes públicos dependen también de esos recursos.
Hace cuatro años, cuando Pujol todavía podía condicionar a Aznar, con los acuerdos del Hotel Majestic hizo un mal negocio, que hemos pagado entre todos. Hoy el gobierno de Pujol es más débil. Se aguanta gracias al apoyo parlamentario del PP aquí, tiene que negociar con él y allí Aznar no lo necesita.
Ya hizo la prueba de negociar en solitario y le salió, y no salió, mal. Ahora esta en peores condiciones, por eso el PSC ha ofrecido un pacto en Cataluña entre el máximo de fuerzas políticas que suponga defender conjuntamente un modelo de financiación autonómico aplicable a todas las comunidades, solidario en la que se pague por nivel de renta y se reciba por personas, basado en la participación en una “cesta de impuestos” y que se corresponsabilice en la gestión de los impuestos.
Esta es la lógica actitud en un partido, que los escaños alcanzados han situado en la oposición, pero que aspira a gobernar Cataluña y espera que no le dejen unas finanzas endeudadas y mal dotadas que le hipotequen la capacidad de hacer políticas dirigidas a las personas.
Solo se han oído del Gobierno de CiU, tres respuestas. Una de Pujol - realmente patética - dirigida al PP: “si me castigáis mucho, ganaran los socialistas”. Otra del delfín Mas que ya ha decidido aceptar la propuesta Zaplana, del PP, como base de negociación. Y una tercera, esta generalizada, que dice algo así como: “no se entiende que los socialistas hagan propuestas constructivas y no renuncien a hacer oposición”.
¡Vamos “finos” con estos negociadores!.
Por el bien de todos me gustaría que el Govern de la Generalitat aprobara este curso. Aunque me temo que al final nos hará suspender a todos. ¡Ojalá me equivoque!.

dilluns, 17 de juliol del 2000

A LIBERALIZARSE..... AR!!!

¡Señor, dame paciencia......PERO YA!!!
Esa afirmación contradictoria que efectuaba un feligrés ante el altar de una iglesia, es muy parecida a la que produce la reciente batería de decretos leyes que ha elaborado el Gobierno Aznar.
No deja de ser paradójico que en nombre de la libertad se utilice el recurso menos participativo de todo el sistema democrático, el decreto-ley. Un procedimiento en el que las Cortes Generales, los diputados y las diputadas, solo pueden decir: “Amén o no”.
La prepotencia del Gobierno de Aznar, se expresa en evitar que el Parlamento pueda parlamentar, discutir, negociar, acordar, el rodillo es su política.
Cuando hace 4 años llegaron al Gobierno, también, empezaron con Decretos Leyes. Entonces era para rebajarle los impuestos a quienes más tienen.
Se intento explicar esa actuación autoritaria, sobre la base de decir que era porque tenían prisa y porque los de antes, los socialistas, no tenían esa sensibilidad. Tenían razón siempre hemos defendido que la política fiscal ha de servir para repartir la riqueza.
Pero ahora ¿este gobierno Aznar, no sucede a un gobierno Aznar?. Entonces, ¿porque gobernar por decreto?.
No obstante, el problema más importante de esos decretos leyes no radica en la forma sino en el fondo. Son una expresión más que este gobierno es prepotente con los débiles y sumiso con los poderosos.
Muchas de esas medidas acaban favoreciendo a una forma de comercio concreta, las grandes superficies, que curiosamente tienen como asesor de su organización empresarial a un prestigioso liberal compañero de las partidas de golf de José Mari, el presidente del Gobierno.
No solo el incremento de jornada comercial y de días festivos esta pensado para favorecerles, por más que lo acompañen del “caramelo envenenado” que dejara exhausto al pequeño comercio, ya que podrá abrir las horas que quiera y como quiera, es decir como decía exageradamente un sindicalista argentino: “así podremos dedicar las 24 horas del día y las 24 horas de la noche”.
Digo que no solo los horarios están hechos a favor de esa forma empresarial de comercio, sino que en nombre de la baja de la gasolina también le aportaran – ahora se dice, fidelizan - clientes a esos centros a través de autorizarles la puesta en funcionamiento de nuevos postes. No seria más lógico liberar a las gasolineras de algunos contratos de abanderamiento con las petroleras que les oprimen, en ese caso no serian 50 nuevos suministradores sino miles de puntos de venta más libres. La liberalización de los descuentos de los libros de texto solo tiene como objetivo llevar a los clientes a las grandes superficies, para que al tiempo compren, los uniformes y todo lo de la vuelta al “cole”. Y de paso castigamos a las librerías porque se dedican a la cultura, no sea cosa que pensemos más y seamos más libres.
Se recorta el margen comercial de las farmacias, pero ni se toca a la industria farmacéutica.
Se liberaliza el suelo, para que los ayuntamientos no puedan ordenar su uso, pero no se les dan instrumentos para controlar la especulación, ni el precio de la vivienda.
En nombre de la libertad se le niega el derecho a los trabajadores para elegir el medico que le atenderá, pero se le permite decidir a la empresa quien nos dará el alta o la baja, a través de la mutua que ella elija.
Liberalizar no es desregular, para que termine mandando en el mercado los más poderosos, liberalizar es regular para que los más débiles tengan más libertad, más protección frente a los poderosos.
No es de extrañar que el Sr. Rato le haya asomado la vena autoritaria. Viendo que ni los pollos, ni la gasolina le hacen caso y le disparan el IPC hasta como estaban como cuando llegaron, solo que entonces bajaban y ahora suben haya gritado, a través de los decretos leyes:
A LIBERALIZARSE... AR!!
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 3 de juliol del 2000

Que inventen ellos

“Que inventen ellos”. Esta frase se atribuyó en el pasado a los que se consideraron ganadores o aquellos que han pretendido una España cerrada y a veces cerril.
Tres informaciones aparecidas en muy poco espacio de tiempo han venido a demostrar que ese aforismo sigue vigente. Muchos de los que nos gobiernan, bajo la machaconería de su propaganda sobre la modernidad siguen escondiendo lo rancio de sus planteamientos.
“España no participó en la investigación sobre el genoma humano por no considerarlo importante”. ¡Fino analista científico y político! que merece el premio al mejor pensamiento del Neardental!.
“¿Porque tenemos que ser el país que mas se destaque de Europa en la defensa de los derechos de los inmigrantes?” Se preguntaba el ministro Mayor Oreja para justificar la mutilación de la ley de extranjería.
“España baja del primer al octavo puesto entre los países europeos con más igualdad según un informe de las Naciones Unidas”. ¡Todo un record para solo cuatro años de gobierno de la derecha en España!
Los ámbitos y contenidos de las informaciones parecen inicialmente distintos e inconexos, pero suponen tres expresiones de una misma manera de actuar y entender la realidad. La de los que ya les va bien que nada cambie.
Cuando se renuncia a ser el primero, colectivamente hablando, y solo se aspira a ir cómodamente instalado en el pelotón, (ya sea en temas tecnológicos o de derechos humanos), a lo que se renuncia es intentar transformar la realidad.
Las desigualdades crecen con la economía si no se trabaja para evitarlas en el origen y corregirlas después. Pero, eso requiere esfuerzo, renunciar a ser del pelotón, cuestionar que las reglas del mercado lo presidan todo. Seguir la corriente es fácil se trata de : “Ser sumiso con el poderoso y prepotente con los débiles”. Eso es lo que hace el gobierno que preside Aznar.
No es fácil hacer que los grandes capitales y las empresas multinacionales acepten una política que reduzca las diferencias sociales y económicas, respete los derechos humanos, y que se haga pública información obtenida en investigaciones científicas privadas. Pero si ni se intenta seguro que no se conseguirá.
España en muy pocos años de gobierno de la derecha ha retrocedido en el camino hacia la cohesión territorial y social, en el que todavía quedaba mucho por recorrer.
Los gobiernos de Margaret Teacher en Inglaterra consiguieron antes el mismo efecto, ahondar las diferencias entre los ciudadanos. Son del mismo signo.
No se esconden. Lo han declarado abiertamente. Su liberalismo político es únicamente el intento de evitar que los poderes públicos, en tanto que expresión colectiva de la mayoría de las personas, intenten organizar el funcionamiento de la sociedad hacia las personas y no hacia el mercado.
Nos lo intentan vender desde la apelación a la individualidad insolidaria, desde la apelación al mínimo esfuerzo, desde el pasotismo y la frustración de que nada se puede cambiar. En suma nos tratan de convencer que lo que mas nos interesa es mantener esa actitud tan entregada y negativa del “que inventen ellos”.
Si asumimos ese mensaje, continuaremos retrocediendo en la construcción de una sociedad más igualitaria, una sociedad más justa. Si asumimos ese mensaje, no nos quepa la menor duda: “ellos inventaran” y se quedaran con todo el beneficio.
La modernidad no es que inventen ellos, sino que participemos todos del progreso.
Article publicat a la Revista AQUI

diumenge, 4 de juny del 2000

No todos son iguales

“Ya no hay derecha ni izquierda”. “Esos planteamientos son una antigualla del pasado”. “Eso son cosas de “progres trasnochados”. “Lo que se debe y se puede hacer es lo mismo, mande quien mande”. Con esas y otras frases similares nos “taladran el coco” los voceros de la derecha. Tratan de repetir muchas veces una cosa, que no es verdad, para que se transforme en un aserto indiscutible.
Pero la realidad es tozuda. No es verdad que todo sea lo mismo. Sin ir más lejos, hace unos pocos días en el suplemento sobre nuevas tecnologías de un diario de difusión estatal aparecían, en dos hojas consecutivas, las dos maneras de afrontar un mismo tema. La de la derecha y la de la izquierda.
Ambos estaban relacionados con el acceso a la sociedad de la información. Lo más curioso del tema es que precisamente en un tema de futuro sea tan claro contrastar formas de hacer tan diferentes.
El primer articulo recordaba la promesa del gobierno de Aznar de subvencionar con 30.000 pesetas la compra de ordenadores si estaban preparados para acceder a Internet. Promesa incumplida, por otra parte.
En la pagina siguiente se informaba de la iniciativa del Gobierno sueco, por boca del ministro socialdemócrata de Industria Empleo y Comunicaciones, en relación con una ley para dar el gran salto a la sociedad de la información.
El gobierno sueco pretende la confianza, la accesibilidad y la competitividad sean tres características de la red de comunicaciones en su país.
Confianza, para ello, el gobierno garantizará la seguridad de las comunicaciones y las transacciones de los usuarios, y la ausencia de interferencias en el uso de la red. Junto con la formación en la escuela y el desarrollo tecnológico se pretende que “las personas no teman enfrentarse a lo desconocido”.
Competitividad mediante una red de banda ancha de 2 Megabit por segundo (40 veces más rápida que la española) y accesibilidad mediante la seguridad de que esa red llegara hasta las zonas menos pobladas.
Eso es invertir en futuro y en justicia social.
Curiosamente, las inversiones para hacer posible este proyecto las realizara la empresa telefónica de Suecia, Telia. ¡ Lo han adivinado, es una empresa totalmente pública!.
Ahora el gobierno sueco, cumpliendo las directrices de la Unión Europea, empezará su privatización parcial. No obstante, se reservara todavía más de la mitad. Con el tiempo llegara a ser totalmente privada, aunque “como socialdemócratas no es lo nosotros deseamos, pero las cosas son así” ha dicho el ministro. No obstante, antes de privatizarla harán que su telefónica invierta en aquello que asegura más condiciones de igualdad a los ciudadanos y les permita desarrollarse más libremente y no en especular para unos cuantos bolsillos.
Ese modelo sueco es tan diferente al anunciado - que no realizado - por el Gobierno de Aznar, que consiste en darle 30.000 pesetas al que ya tiene 150.000 o más para comprarse un ordenador. La prioridad debería ser crear condiciones para la igualdad (infraestructuras y formación), no fomentar todavía mucho más la dualidad ante las nuevas tecnologías
El gobierno socialdemócrata sueco busca que una moderna y potente red de comunicaciones llegue a todo el territorio, subvencionando el acceso a las zonas menos pobladas. Aquí, el Gobierno de Aznar privatiza sin crear la obligación de que las empresas concesionarias de servicios básicos (telefonía, gas, electricidad) aseguren que el acceso a esos servicios se produzca por igual en Barcelona que en las comarcas de montaña.
También en la gestión de las nuevas tecnologías hay políticas de derechas e izquierdas. No es verdad que todo sea igual, pero sobre todo no es verdad que nos tengamos que resignar a soportar que nos “taladren el cerebro”.
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 8 de maig del 2000

Se coge antes a un mentiroso que a un cojo

Dice un dicho popular, que no de los populares del PP: “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”. Hace unos días hemos podido comprobar que se ha cumplido.
Primero saltó la noticia que Telefónica, la empresa que privatizó totalmente el Sr. Aznar para entregársela a su amigo de la infancia, el Sr. Villalonga, pretendía aliarse con otra compañía telefónica holandesa, la KPN.
La posible empresa socia, tenia una carta de presentación realmente interesante. Es una compañía telefónica extendida por varios países de la Unión Europea, del resto de Europa y del mundo, solvente y complementaria a Telefónica, es decir un posible socio potente que sumaba más recursos, no era la compra de un competidor sino una fusión para hacer crecer a una compañía que ya es grande.
Pero – siempre hay peros – tenia un grave pecado, que la ha hecho indeseable a los ojos del gobierno del Sr. Aznar y del “núcleo duro” de accionistas de Telefónica (Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria y La Caixa). El 43% de esta compañía pertenece al Gobierno de Holanda.
De haberse consumado la fusión se hubiera producido la paradoja de que después de que se nos vendieran Telefónica, una empresa que era pública, ahora volvería a tener una participación de capital público, pero holandés.
¿No nos había dicho, por activa y por pasiva, que no era posible en la Unión Europa que los poderes públicos tuvieran participación en las empresas que se dedican a eso de la telefonía?. ¿Que desde Europa no obligaban a que se vendiera todo?. Mira por donde no era verdad y resulta que el gobierno Holandés puede ser el socio mayoritario - aunque no tenga la mayoría - de una compañía telefónica que opera dentro y fuera de Holanda y no pasa nada.
Tampoco es un hecho aislado, la empresa Volkswagen tiene entre sus socios mayoritarios al Gobierno regional alemán donde se encuentra la casa matriz y tiene filiales por toda la Unión Europea, en piases europeas que todavía no están en ella (República Checa) y en otros lugares del mundo, como México. Y tampoco pasa nada.
¿No nos habían dicho cuando el escandaloso asunto de la autoadjudicación de miles de millones entre los directivos que los asuntos de Telefónica eran asuntos de una empresa privada en los que el Gobierno no puede hacer nada? Pues ahora resulta que sí.
¿Nos dicen la verdad cuando dicen que no puedn hacer nada para no paguemos las tarifas más caras de Europa?
Como mínimo se le ha de reconocer al nuevo portavoz del gobierno que lo ha dicho con claridad.
No querían que bajo ningún concepto, se les viera el plumero y resultara que todo el mundo viera de forma evidente que han renunciado a tener un peso importante para decidir sobre una empresa fundamental en un servicio publico.
No querían que se pudiera ver que han renunciado a aprovechar la legalidad europea para que las “stocks opcions” sean para todos, a través de que una parte de los beneficios de Telefónica entran en las arcas públicas. No podían soportar que después de vender una empresa a sus amigos resultara que el socio mayoritario, con el 17%, fuera un gobierno, aunque sea un gobierno que esta sentado con el nuestro, en la Comisión de la Unión Europea.
Que el “núcleo duro” de Telefónica, BBVA i La Caixa, se opongan a esa fusión se entiende desde su lógica. Ni entre las dos entidades alcanzan ese 17 % i por lo tanto dejarían de tener la posición de dominio que ahora con menos del 10% (cada uno) tiene sobre una de las mayores empresas del país.
La actitud de esas entidades se entiende, pero del gobierno no. Pero es la verdadera razón de la oposición al proceso de fusión, quiere defender a sus amigos y no a todos los españoles.
Pero lo cierto es que como dice el dicho popular: “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.