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dilluns, 28 d’agost del 2000

Aprobar el curso

Vuelve Septiembre. Comienza el curso. Este mes se parece casi más al principio del año que casi el mismo Enero. Muchas cosas empiezan y también nos proponemos nuevas metas (adelgazar, estudiar, tratar de conseguir algo, etc...), algunos de estos propósitos son tan voluntaristas que no pasan de la primera semana.
Comienza el curso escolar. De nuevo los libros, las batas, el material escolar, el golpe a las maltrechas economías domésticas, después del paréntesis veraniego, o quizás por el paréntesis veraniego. Y sobre todo el reto de aprobar al final de curso.
Es mas una sensación que una realidad, porque los problemas que quedaron aparcados, cuando empezó este periodo, siguen ahí. Nos han esperado, pacientemente. La desconexión estival y el relajo vacacional crean ese espejismo, nos hacen creer lo contrario. Pero siguen ahí.
El curso político también empieza. Y como a los demás los problemas que dejaron, al irse de vacaciones, siguen ahí. Algunos empiezan incluso a tener tintes más preocupante.
Enderezar la situación económica y afrontar la negociación del sistema de financiación, son las dos materias hay que aprobar este curso.
En Cataluña, la inflación es más alta que en resto de España y este el mes de julio en Cataluña ha crecido el paro mientras que en el resto continuaba bajando ¡Y el gobierno de vacaciones¡, sin decir ni pió. Claro que, a fuerza de ser sincero, casi ni se nota porque ya lleva mucho tiempo sin fuelle, ni marcha.
Ese crecimiento hace que el poder adquisitivo de los menos fuertes (parados, pensionistas, asalariados) se resienten negativamente, pero también la competitividad del país. ¿Qué hará para reconducir la economía, por la vía de un crecimiento sano?. Tampoco hay respuesta ni propuesta por parte del Gobierno Pujol.
Cataluña ha crecido económicamente por debajo de la media española estos últimos cuatro años. Todavía no nos hemos “pateado” la ventaja que tuvimos en los seis años anteriores, pero si se empeñan lo conseguirán. Para evitarlo tienen que gobernar y gobernar bien, y no lo que esta haciendo el President Pujol, que es “okupar” el poder y agotar su tiempo de prorroga. Quizás por eso le molesta que la oposición le recordemos sus deberes cuando le decimos: “Gobierne, Sr. Pujol”
Este curso, se debe renegociar el sistema de financiación de las comunidades autónomas para el próximo periodo de 5 años. El dinero que tendrá la Generalitat para atender a las necesidades de las personas. Por eso es importante, que se haga bien. La salud, la educación, el bienestar social, el trabajo, las carreteras, los transportes públicos dependen también de esos recursos.
Hace cuatro años, cuando Pujol todavía podía condicionar a Aznar, con los acuerdos del Hotel Majestic hizo un mal negocio, que hemos pagado entre todos. Hoy el gobierno de Pujol es más débil. Se aguanta gracias al apoyo parlamentario del PP aquí, tiene que negociar con él y allí Aznar no lo necesita.
Ya hizo la prueba de negociar en solitario y le salió, y no salió, mal. Ahora esta en peores condiciones, por eso el PSC ha ofrecido un pacto en Cataluña entre el máximo de fuerzas políticas que suponga defender conjuntamente un modelo de financiación autonómico aplicable a todas las comunidades, solidario en la que se pague por nivel de renta y se reciba por personas, basado en la participación en una “cesta de impuestos” y que se corresponsabilice en la gestión de los impuestos.
Esta es la lógica actitud en un partido, que los escaños alcanzados han situado en la oposición, pero que aspira a gobernar Cataluña y espera que no le dejen unas finanzas endeudadas y mal dotadas que le hipotequen la capacidad de hacer políticas dirigidas a las personas.
Solo se han oído del Gobierno de CiU, tres respuestas. Una de Pujol - realmente patética - dirigida al PP: “si me castigáis mucho, ganaran los socialistas”. Otra del delfín Mas que ya ha decidido aceptar la propuesta Zaplana, del PP, como base de negociación. Y una tercera, esta generalizada, que dice algo así como: “no se entiende que los socialistas hagan propuestas constructivas y no renuncien a hacer oposición”.
¡Vamos “finos” con estos negociadores!.
Por el bien de todos me gustaría que el Govern de la Generalitat aprobara este curso. Aunque me temo que al final nos hará suspender a todos. ¡Ojalá me equivoque!.

dilluns, 17 de juliol del 2000

A LIBERALIZARSE..... AR!!!

¡Señor, dame paciencia......PERO YA!!!
Esa afirmación contradictoria que efectuaba un feligrés ante el altar de una iglesia, es muy parecida a la que produce la reciente batería de decretos leyes que ha elaborado el Gobierno Aznar.
No deja de ser paradójico que en nombre de la libertad se utilice el recurso menos participativo de todo el sistema democrático, el decreto-ley. Un procedimiento en el que las Cortes Generales, los diputados y las diputadas, solo pueden decir: “Amén o no”.
La prepotencia del Gobierno de Aznar, se expresa en evitar que el Parlamento pueda parlamentar, discutir, negociar, acordar, el rodillo es su política.
Cuando hace 4 años llegaron al Gobierno, también, empezaron con Decretos Leyes. Entonces era para rebajarle los impuestos a quienes más tienen.
Se intento explicar esa actuación autoritaria, sobre la base de decir que era porque tenían prisa y porque los de antes, los socialistas, no tenían esa sensibilidad. Tenían razón siempre hemos defendido que la política fiscal ha de servir para repartir la riqueza.
Pero ahora ¿este gobierno Aznar, no sucede a un gobierno Aznar?. Entonces, ¿porque gobernar por decreto?.
No obstante, el problema más importante de esos decretos leyes no radica en la forma sino en el fondo. Son una expresión más que este gobierno es prepotente con los débiles y sumiso con los poderosos.
Muchas de esas medidas acaban favoreciendo a una forma de comercio concreta, las grandes superficies, que curiosamente tienen como asesor de su organización empresarial a un prestigioso liberal compañero de las partidas de golf de José Mari, el presidente del Gobierno.
No solo el incremento de jornada comercial y de días festivos esta pensado para favorecerles, por más que lo acompañen del “caramelo envenenado” que dejara exhausto al pequeño comercio, ya que podrá abrir las horas que quiera y como quiera, es decir como decía exageradamente un sindicalista argentino: “así podremos dedicar las 24 horas del día y las 24 horas de la noche”.
Digo que no solo los horarios están hechos a favor de esa forma empresarial de comercio, sino que en nombre de la baja de la gasolina también le aportaran – ahora se dice, fidelizan - clientes a esos centros a través de autorizarles la puesta en funcionamiento de nuevos postes. No seria más lógico liberar a las gasolineras de algunos contratos de abanderamiento con las petroleras que les oprimen, en ese caso no serian 50 nuevos suministradores sino miles de puntos de venta más libres. La liberalización de los descuentos de los libros de texto solo tiene como objetivo llevar a los clientes a las grandes superficies, para que al tiempo compren, los uniformes y todo lo de la vuelta al “cole”. Y de paso castigamos a las librerías porque se dedican a la cultura, no sea cosa que pensemos más y seamos más libres.
Se recorta el margen comercial de las farmacias, pero ni se toca a la industria farmacéutica.
Se liberaliza el suelo, para que los ayuntamientos no puedan ordenar su uso, pero no se les dan instrumentos para controlar la especulación, ni el precio de la vivienda.
En nombre de la libertad se le niega el derecho a los trabajadores para elegir el medico que le atenderá, pero se le permite decidir a la empresa quien nos dará el alta o la baja, a través de la mutua que ella elija.
Liberalizar no es desregular, para que termine mandando en el mercado los más poderosos, liberalizar es regular para que los más débiles tengan más libertad, más protección frente a los poderosos.
No es de extrañar que el Sr. Rato le haya asomado la vena autoritaria. Viendo que ni los pollos, ni la gasolina le hacen caso y le disparan el IPC hasta como estaban como cuando llegaron, solo que entonces bajaban y ahora suben haya gritado, a través de los decretos leyes:
A LIBERALIZARSE... AR!!
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 3 de juliol del 2000

Que inventen ellos

“Que inventen ellos”. Esta frase se atribuyó en el pasado a los que se consideraron ganadores o aquellos que han pretendido una España cerrada y a veces cerril.
Tres informaciones aparecidas en muy poco espacio de tiempo han venido a demostrar que ese aforismo sigue vigente. Muchos de los que nos gobiernan, bajo la machaconería de su propaganda sobre la modernidad siguen escondiendo lo rancio de sus planteamientos.
“España no participó en la investigación sobre el genoma humano por no considerarlo importante”. ¡Fino analista científico y político! que merece el premio al mejor pensamiento del Neardental!.
“¿Porque tenemos que ser el país que mas se destaque de Europa en la defensa de los derechos de los inmigrantes?” Se preguntaba el ministro Mayor Oreja para justificar la mutilación de la ley de extranjería.
“España baja del primer al octavo puesto entre los países europeos con más igualdad según un informe de las Naciones Unidas”. ¡Todo un record para solo cuatro años de gobierno de la derecha en España!
Los ámbitos y contenidos de las informaciones parecen inicialmente distintos e inconexos, pero suponen tres expresiones de una misma manera de actuar y entender la realidad. La de los que ya les va bien que nada cambie.
Cuando se renuncia a ser el primero, colectivamente hablando, y solo se aspira a ir cómodamente instalado en el pelotón, (ya sea en temas tecnológicos o de derechos humanos), a lo que se renuncia es intentar transformar la realidad.
Las desigualdades crecen con la economía si no se trabaja para evitarlas en el origen y corregirlas después. Pero, eso requiere esfuerzo, renunciar a ser del pelotón, cuestionar que las reglas del mercado lo presidan todo. Seguir la corriente es fácil se trata de : “Ser sumiso con el poderoso y prepotente con los débiles”. Eso es lo que hace el gobierno que preside Aznar.
No es fácil hacer que los grandes capitales y las empresas multinacionales acepten una política que reduzca las diferencias sociales y económicas, respete los derechos humanos, y que se haga pública información obtenida en investigaciones científicas privadas. Pero si ni se intenta seguro que no se conseguirá.
España en muy pocos años de gobierno de la derecha ha retrocedido en el camino hacia la cohesión territorial y social, en el que todavía quedaba mucho por recorrer.
Los gobiernos de Margaret Teacher en Inglaterra consiguieron antes el mismo efecto, ahondar las diferencias entre los ciudadanos. Son del mismo signo.
No se esconden. Lo han declarado abiertamente. Su liberalismo político es únicamente el intento de evitar que los poderes públicos, en tanto que expresión colectiva de la mayoría de las personas, intenten organizar el funcionamiento de la sociedad hacia las personas y no hacia el mercado.
Nos lo intentan vender desde la apelación a la individualidad insolidaria, desde la apelación al mínimo esfuerzo, desde el pasotismo y la frustración de que nada se puede cambiar. En suma nos tratan de convencer que lo que mas nos interesa es mantener esa actitud tan entregada y negativa del “que inventen ellos”.
Si asumimos ese mensaje, continuaremos retrocediendo en la construcción de una sociedad más igualitaria, una sociedad más justa. Si asumimos ese mensaje, no nos quepa la menor duda: “ellos inventaran” y se quedaran con todo el beneficio.
La modernidad no es que inventen ellos, sino que participemos todos del progreso.
Article publicat a la Revista AQUI

diumenge, 4 de juny del 2000

No todos son iguales

“Ya no hay derecha ni izquierda”. “Esos planteamientos son una antigualla del pasado”. “Eso son cosas de “progres trasnochados”. “Lo que se debe y se puede hacer es lo mismo, mande quien mande”. Con esas y otras frases similares nos “taladran el coco” los voceros de la derecha. Tratan de repetir muchas veces una cosa, que no es verdad, para que se transforme en un aserto indiscutible.
Pero la realidad es tozuda. No es verdad que todo sea lo mismo. Sin ir más lejos, hace unos pocos días en el suplemento sobre nuevas tecnologías de un diario de difusión estatal aparecían, en dos hojas consecutivas, las dos maneras de afrontar un mismo tema. La de la derecha y la de la izquierda.
Ambos estaban relacionados con el acceso a la sociedad de la información. Lo más curioso del tema es que precisamente en un tema de futuro sea tan claro contrastar formas de hacer tan diferentes.
El primer articulo recordaba la promesa del gobierno de Aznar de subvencionar con 30.000 pesetas la compra de ordenadores si estaban preparados para acceder a Internet. Promesa incumplida, por otra parte.
En la pagina siguiente se informaba de la iniciativa del Gobierno sueco, por boca del ministro socialdemócrata de Industria Empleo y Comunicaciones, en relación con una ley para dar el gran salto a la sociedad de la información.
El gobierno sueco pretende la confianza, la accesibilidad y la competitividad sean tres características de la red de comunicaciones en su país.
Confianza, para ello, el gobierno garantizará la seguridad de las comunicaciones y las transacciones de los usuarios, y la ausencia de interferencias en el uso de la red. Junto con la formación en la escuela y el desarrollo tecnológico se pretende que “las personas no teman enfrentarse a lo desconocido”.
Competitividad mediante una red de banda ancha de 2 Megabit por segundo (40 veces más rápida que la española) y accesibilidad mediante la seguridad de que esa red llegara hasta las zonas menos pobladas.
Eso es invertir en futuro y en justicia social.
Curiosamente, las inversiones para hacer posible este proyecto las realizara la empresa telefónica de Suecia, Telia. ¡ Lo han adivinado, es una empresa totalmente pública!.
Ahora el gobierno sueco, cumpliendo las directrices de la Unión Europea, empezará su privatización parcial. No obstante, se reservara todavía más de la mitad. Con el tiempo llegara a ser totalmente privada, aunque “como socialdemócratas no es lo nosotros deseamos, pero las cosas son así” ha dicho el ministro. No obstante, antes de privatizarla harán que su telefónica invierta en aquello que asegura más condiciones de igualdad a los ciudadanos y les permita desarrollarse más libremente y no en especular para unos cuantos bolsillos.
Ese modelo sueco es tan diferente al anunciado - que no realizado - por el Gobierno de Aznar, que consiste en darle 30.000 pesetas al que ya tiene 150.000 o más para comprarse un ordenador. La prioridad debería ser crear condiciones para la igualdad (infraestructuras y formación), no fomentar todavía mucho más la dualidad ante las nuevas tecnologías
El gobierno socialdemócrata sueco busca que una moderna y potente red de comunicaciones llegue a todo el territorio, subvencionando el acceso a las zonas menos pobladas. Aquí, el Gobierno de Aznar privatiza sin crear la obligación de que las empresas concesionarias de servicios básicos (telefonía, gas, electricidad) aseguren que el acceso a esos servicios se produzca por igual en Barcelona que en las comarcas de montaña.
También en la gestión de las nuevas tecnologías hay políticas de derechas e izquierdas. No es verdad que todo sea igual, pero sobre todo no es verdad que nos tengamos que resignar a soportar que nos “taladren el cerebro”.
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 8 de maig del 2000

Se coge antes a un mentiroso que a un cojo

Dice un dicho popular, que no de los populares del PP: “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”. Hace unos días hemos podido comprobar que se ha cumplido.
Primero saltó la noticia que Telefónica, la empresa que privatizó totalmente el Sr. Aznar para entregársela a su amigo de la infancia, el Sr. Villalonga, pretendía aliarse con otra compañía telefónica holandesa, la KPN.
La posible empresa socia, tenia una carta de presentación realmente interesante. Es una compañía telefónica extendida por varios países de la Unión Europea, del resto de Europa y del mundo, solvente y complementaria a Telefónica, es decir un posible socio potente que sumaba más recursos, no era la compra de un competidor sino una fusión para hacer crecer a una compañía que ya es grande.
Pero – siempre hay peros – tenia un grave pecado, que la ha hecho indeseable a los ojos del gobierno del Sr. Aznar y del “núcleo duro” de accionistas de Telefónica (Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria y La Caixa). El 43% de esta compañía pertenece al Gobierno de Holanda.
De haberse consumado la fusión se hubiera producido la paradoja de que después de que se nos vendieran Telefónica, una empresa que era pública, ahora volvería a tener una participación de capital público, pero holandés.
¿No nos había dicho, por activa y por pasiva, que no era posible en la Unión Europa que los poderes públicos tuvieran participación en las empresas que se dedican a eso de la telefonía?. ¿Que desde Europa no obligaban a que se vendiera todo?. Mira por donde no era verdad y resulta que el gobierno Holandés puede ser el socio mayoritario - aunque no tenga la mayoría - de una compañía telefónica que opera dentro y fuera de Holanda y no pasa nada.
Tampoco es un hecho aislado, la empresa Volkswagen tiene entre sus socios mayoritarios al Gobierno regional alemán donde se encuentra la casa matriz y tiene filiales por toda la Unión Europea, en piases europeas que todavía no están en ella (República Checa) y en otros lugares del mundo, como México. Y tampoco pasa nada.
¿No nos habían dicho cuando el escandaloso asunto de la autoadjudicación de miles de millones entre los directivos que los asuntos de Telefónica eran asuntos de una empresa privada en los que el Gobierno no puede hacer nada? Pues ahora resulta que sí.
¿Nos dicen la verdad cuando dicen que no puedn hacer nada para no paguemos las tarifas más caras de Europa?
Como mínimo se le ha de reconocer al nuevo portavoz del gobierno que lo ha dicho con claridad.
No querían que bajo ningún concepto, se les viera el plumero y resultara que todo el mundo viera de forma evidente que han renunciado a tener un peso importante para decidir sobre una empresa fundamental en un servicio publico.
No querían que se pudiera ver que han renunciado a aprovechar la legalidad europea para que las “stocks opcions” sean para todos, a través de que una parte de los beneficios de Telefónica entran en las arcas públicas. No podían soportar que después de vender una empresa a sus amigos resultara que el socio mayoritario, con el 17%, fuera un gobierno, aunque sea un gobierno que esta sentado con el nuestro, en la Comisión de la Unión Europea.
Que el “núcleo duro” de Telefónica, BBVA i La Caixa, se opongan a esa fusión se entiende desde su lógica. Ni entre las dos entidades alcanzan ese 17 % i por lo tanto dejarían de tener la posición de dominio que ahora con menos del 10% (cada uno) tiene sobre una de las mayores empresas del país.
La actitud de esas entidades se entiende, pero del gobierno no. Pero es la verdadera razón de la oposición al proceso de fusión, quiere defender a sus amigos y no a todos los españoles.
Pero lo cierto es que como dice el dicho popular: “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.

dimarts, 25 d’abril del 2000

A vueltas con la violencia

A la palabra violencia últimamente se le añaden muchos adjetivos para calificarla.
Violencia doméstica, violencia terrorista, violencia xenófoba o racista, violencia psicológica, pero recientemente se la ha referido como violencia gratuita, para describir la muerte de un joven a manos de otros, o para ser más preciso a patadas por otros.
Calificar ese brutal acto como violencia gratuita, es decir, con la que no se gana nada; como sinónimo de injustificada, en un mundo en que todo se justifica en función de ganar algo, podría dar a entender que las otras expresiones de la violencia si tiene alguna justificación. Dudo mucho que compartan esa idea las mujeres que son víctimas de la violencia de sus maridos o compañeros, o las personas que han sido agredidas o muertas en un robo, por razón de su raza, origen u orientación sexual.
La violencia nunca es gratuita, por eso creo que es equivocado ese calificativo. La violencia es la expresión de un intento de sometimiento de una persona sobre otra, de una persona sobre un conjunto de personas o al revés de un conjunto de personas sobre una sola, para imponer una opción. Dicen que la violencia engendra violencia, y es verdad, porque algunas veces la persona o personas que intentan ser sometidas o dominadas no tienen más remedio que responder con violencia.
No obstante, esa muerte nos ha sobrecogido mas, si cabe. No solo porque nos resulte incomprensibles las razones que impulsaron a esos jóvenes a un comportamiento tan absurdo y violento, sino porque, como un espejo, nos refleja una parte deforme de nuestra sociedad que no quisiéramos conocer, ni reconocer como propia. Nadie queremos reconocernos en esa imagen
¿Cómo es posible tanta crueldad en unos jóvenes? ¿Qué sociedad estamos construyendo que puede dar esos monstruosos resultados? ¿Qué les impulsa a esas acciones? Estas son algunas de las preguntas que todos nos hacemos, pero las respuestas son variadas. Unos responsabilizan de estos hechos a la crisis de valores en la que esta sumergida la sociedad actual y más concretamente la familia (autoridad, disciplina, esfuerzo), otros que son los propios valores de esta sociedad los causantes de esta sinrazón (éxito, individualismo, posesión), otros responsabilizan al sistema educativo y otros a los medios de comunicación de masas.
Estas contradicciones son posiblemente el reflejo de una sociedad que esta cambiando las formas sociales y valores, en la que se rechaza la violencia pero se practica y en la que ante las dudas, que todo cambio genera, se recurre al conservadurismo de lo conocido, aunque esos viejos valores ya no sirvan
No se trata de diluir la responsabilidad de nadie y menos de los autores materiales, sino más bien todo lo contrario, se trata de incluir la de todos aquellos que no hacen, o hacemos, lo necesario para eliminar la violencia.
Con la acción policial y judicial, con el control de los grupos, instalaciones, zonas y situaciones de riesgo, se deben abordar las fases agudas de los estallidos de la violencia del tipo que sea. Esas actuaciones son imprescindibles, pero hemos de ser conscientes que con ellas no abordamos las causas de la violencia solo las consecuencias.
La resolución de los conflictos de intereses recurriendo a la violencia, a la imposición de uno o unos sobre otro u otros ha sido una constante en la historia de la humanidad hasta nuestros días; demasiadas guerras y conflictos son la prueba de ello. Pero no solo en la historia sino que esa actitud esta presente en muchos de nuestros comportamientos cotidianos.
O somos capaces de asumir que de forma habitual, en nuestras relaciones familiares, convivenciales, laborales, económicas, sociales, religiosas y culturales, también esta presente el recurso a la fuerza y la violencia o no estaremos en condiciones de abordar la raíz del tema.
Los conflictos personales, de convivencia, de opinión, de intereses individuales y colectivos existen y solo cuando los resolvemos conseguimos avanzar o progresar. Esto es así para las personas, las familias o los pueblos, lo que no tiene que ser siempre así es que esos conflictos se deban saldar con la derrota de una parte y la victoria de la otra. Ser capaces de buscar una solución que permita ganar a las dos partes, es más complicado pero más estable y si se me permite más rentable,
Requiere cambiar la imposición por el consenso, el autoritarismo por la autoridad, la jerarquía por el liderazgo, el egoísmo por la cooperación, el individualismo por la solidaridad. Requiere incorporar actitudes democráticas también a la vida cotidiana y familiar, asumir el protagonismo y el riesgo de los cambios. Ese es el único, difícil y lento camino de la superación de la violencia y la apuesta por la convivencia.
Article publicat a la revista AQUI

dilluns, 3 d’abril del 2000

No hay una maldición, hay responabilidades.

Cuesta creerlo, pero es cierto. No pesa ninguna maldición sobre los fondos públicos destinados a la formación de las personas en paro que les impida ser destinados para aquello que fueron previstos.
Y cuesta creerlo porque, desgraciadamente, nos hemos acostumbrado al sistema de formación ocupacional que CiU ha montado, donde los cursos van por un lado y las necesidades de las personas en paro y las de las empresas que quieren contratarlas, por otro.
¿Como se explica sino que después de gastar más de 100.000 millones de pesetas en los últimos cuatro años, y con más de 177.657 personas inscritas como paradas, los empresarios no encuentran gente formada incluso para ocupar puestos de trabajo de oficios tradicionales (electricista, calderero, tornero, carpintero, paleta, etc..).? Este hecho por si solo debería servir para reconocieran que han malgastado el dinero público, es decir que lo han gastado mal,.
Pero es que además cuando la inmensa mayoría de las personas en paro ( casi el 80 %) sufren una falta grave de formación profesional, llevan más de un año en el paro, son jóvenes con problemas escolares, mujeres mayores de 35 años o personas con discapacidades, resulta que la oferta de cursos en su mayoría (el 66%) son de informática, técnicas de venta y administración de empresas. ¿De verdad, que alguien quiere que nos creamos que eso está bien hecho? ¿Qué esa es la formación que necesitan las personas en paro y las empresas?.
¿Por qué sucede esto?. Sencillamente porque desde el Departament de Treball no se ha dirigido la formación, se han repartido subvenciones y algunas veces con resultados muy poco presentables.
Se han repartido de forma poco transparente. Todavía hoy, nadie puede saber que cursos se están haciendo en Catalunya financiados con los impuestos que pagamos entre todos, ni acudiendo a una Oficina de Treball.
Se ha dado trato de favor a unos centros privados frente a otros, por el hecho de estar dirigidos por personas, directa o familiarmente, próximas a Unió Democrática de Catalunya, el partido que dirige la Conselleria de Treball, e incluso a fundaciones de ese partido.
Y en los últimos días, se ha publicado la supuesta financiación irregular de Unió Democrática de Catalunya por parte del empresario catalano-andorrano Fidel Pallerols Montoya, que no solo ha recibido más de 1.500 millones de subvención en los últimos cinco años para sus centros de formación, sino que tenia una relación empresarial con la persona que le otorgaba las subvenciones.
En la formación ocupacional, no solo ha habido descontrol, como ahora reconoce el ex-conseller Farreras, han habido mas cosas que es necesario explicar. Pero no quieren que las conozcamos.
Unió pretende enterrar el tema con una comisión al estilo Juan Palomo: “yo me lo guiso, yo me lo como”. Lo único que consigue con ello y al negarse a crear la comisión de investigación que propusimos las fuerzas de izquierda en el Parlament para esclarecer el asunto, es incrementar la duda y la desconfianza sobre el buen uso de los fondos de formación.
Porque cuando CiU le ofrece los votos a Aznar para que siga de presidente, y el PP los suyos a Pujol para que tenga un presupuesto aprobado para seguir gobernando, investigar el uso del dinero para formar a los parados es una molestia para esta nueva pareja (CiU-PP). Para ellos es mejor que se sigan malgastando esos fondos, a pesar de que ni trabajadores ni empresas resuelvan sus problemas, que intentar saber que ha sucedido y rectificar. Por ello, aunque cuesta creerlo, no pesa ninguna maldición sobre los fondos públicos destinados a la formación de las personas en paro que les impida ser destinados para aquello que fueron previstos. Lo que pesa sobre los fondos son esos responsables concretos del mal uso que se les da. Esos son los responsables y esa su responsabilidad.
Article publicat a la Revista AQUI