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diumenge, 1 de gener del 2006

La corrosión del carácter



Richard Sennett, sociociólogo y profesor de la prestigiosa London School of Economics, es autor de algunos de los ensayos más provocadores e incisivos de nuestro tiempo sobre el trabajo, la familia y las clases sociales, entre los que destaca "La corrosión del carácter", Premio Europa de Sociología de 1998, que tuvo una extraordianria acogida internacional.

Ficha técnica del libro

Editorial Anagrama
Colección Argumentos

ISBN 84-339-0590-2

Nº de páginas 192

La cultura del nuevo capitalismo


En este nuevo ensayo, Richard Sennett estudia la evolución de las instituciones, las competencias del individuo y las formas de consumo en relación con las aspiraciones libertarias de los años sesenta.

Tras el estallido de las burocracias y de las constricciones, aflora ahora la fragmentación de la vida social, y a la disociación del poder y de la autoridad en el plano político responde, en el plano económico, la fractura entre el éxito personal y el progreso social.

Asistimos a una verdadera deriva no progresista de la cultura neocapitalista. Sennett explica los tres desafíos que se imponen al individuo: ser capaz de definirse a través de constantes mutaciones profesionales, dar la talla en una sociedad en la que el talento ya no se valora y buscar un lugar desde el cual mantener los vínculos con el pasado. Convencido de que el ser humano no podrá construirse en estas condiciones, Sennett apuesta por una revuelta contra esta cultura de la superficialidad.
Ficha técnica del libro
Editorial Anagrama
Colección Argumentos
Traducción Marco Aurelio Galmarini
ISBN 84-339-6244-2
Nº de páginas 200


diumenge, 21 d’octubre del 2001

Ciegos ante la realidad

“Que Santa Lucia les conserve la vista”. La vista política. La capacidad de observar la realidad y sacar conclusiones.
La coalición que da soporte al Gobierno de Jordi Pujol llegó a la moción de censura intentando fijar tres ideas en el ideario político: “que la moción de censura era innecesaria, que Pasqual Maragall era un candidato inconsistente, frívolo y vaporoso, y que los socialistas no tenían una propuesta para Catalunya”.
Después que Pasqual Maragall presentara el primer día un programa de gobierno basado en cuatro líneas maestras y diecisiete compromisos. Intentaron negar la evidencia de la propuesta presentada. Su actitud se mostró no solo equivocada sino patética. Es la expresión de aquellos que permanecen ciegos ante la realidad que les esta cambiando bajo los pies.
Un programa con un amplio contenido social. Un programa donde la educación, el trabajo, la atención a la familia, a las personas mayores, a la dignificación de los barrios, a la seguridad, a la inmigración no solo produce reflexiones sino que, sobre todo, aporta soluciones.
Un programa que se obsesiona porque el crecimiento económico se siga produciendo y haga posible el progreso social sostenible. Donde la investigación y el desarrollo, la preservación del medio ambiente y las infraestructuras sean tres pilares sobre los que asentar una economía capaz de hacer frente a los retos de la globalización.
Un programa que para hacer del Gobierno de Catalunya una administración más próxima a las personas, menos dirigista y cerrada.
Un programa para colocar Catalunya en España, Europa y el mundo de una forma más abierta y positiva que hasta ahora.
Un programa y un candidato con capacidad e ilusión. Una persona, Pasqual Maragall, con un ambicioso proyecto abierto a la mayoría de la sociedad, a la pluralidad de las fuerzas de progreso, a la que han querido ridiculizar y “nigunear”, pero que ha demostrado de nuevo su solidez, potencia y su capacidad de ilusionar.
Este ha sido un gran debate político. El Parlament ha debatido estos días gracias a la iniciativa de nuestro grupo sobre lo que necesita y interesa a las personas, a pesar de la actitud de la CiU.
Jordi Pujol ha ofrecido el dramático y inédito espectáculo de un presidente de Gobierno que ante una moción de censura se esconde detrás de la aritmética parlamentaria para rehuir el debate político. Se ha equivocado, una vez más, confundiendo estabilidad con inactividad. Solo ha conseguido menospreciar al Parlament y deteriorar su imagen y trayectoria.
Convergencia i Unió intenta ahora aparecer muy contenta con el resultado del debate. No porque el resultado numérico no fuera el previsto sino porque creen ya tienen un líder, Artur Mas, para sustituir a Jordi Pujol. Es verdad que tiene un líder, pero no del futuro gobierno, sino de la futura oposición al gobierno de progreso que encabezara Pasqual Maragall.
Es tal el temor a sufrir el síndrome de la UCD - una vez se pierde el gobierno se desaparece del mapa político – que en CiU han respirado esperanzados y tranquilos al ver un aplicado y puntillista opositor. Ya tienen líder para la oposición.
Que CiU no se disuelva como un “azucarcillo” una vez, como afirman los mejicanos, “se caiga del presupuesto”, será una buena noticia para la democracia y para Catalunya. CiU representa una parte de la ciudadanía que necesita un referente político.
Pero, que Santa Lucia les conserve la vista, si de verdad se creen lo que dicen, o mejor dicho lo que tienen que decir.
Desde la moción de censura, se ha empezado a descontar el tiempo que le queda a este gobierno cansado y cansino para ver como es sustituido por una mayoría social y plural vertebrada entorno a la propuesta de progreso que conduce Pasqual Maragall. Cuanto más se opongan a esa demanda social, más riesgo asumen. ¡Ellos mismos!.
Article publicat a la revista AQUI

diumenge, 7 d’octubre del 2001

El porque de una censura

“Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio”. No es la reflexión de una tonadillera sino del President Pujol, en su relación con el Partido Popular.
Esta semana pasada en el Parlament el Gobierno de Catalunya debía explicar y debatir que había hecho, que quería hacer, como, con que y con quien lo quería hacer.
Pero lo único que ha demostrado es que esta agarrado al poder. No sabe para que, pero quiere continuar, como sea.
Durante los tres días que ha durado el debate no se ha planteado, por parte del gobierno, como afrontara los problemas que afectan a las personas, como se van a reducir las listas de espera de la sanidad pública, como se va a mejorar la enseñanza, como se van a cumplir sus promesas de guarderías, atención domiciliaria para la gente mayor, de carreteras, de metro, o ferroviarias, de infraestructuras de comunicación o de suministros básicos.
Lo que ha quedado claro, es que de aquel “más poder y más dinero”, con el que fueron a las elecciones, lo único que les queda es “Mas”, Artur Mas. De lo otro, poder y dinero, nada de nada.
Este gobierno, se sostiene en la mayoría parlamentaria, que no de votos, que forman el PP y CiU, por eso aguantan lo indecible. Aznar y el Partido Popular los “ningunean”, si lo permiten no es por responsabilidad es porque no tiene otro remedio para mantenerse en el poder.
Pujol es consciente que esa relación les perjudica política y electoralmente, pero es más fuerte su necesidad de mantenerse en el poder. De ahí el: “Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio”
Por activa y por pasiva, sus socios le regatean los recursos, quieren imponerles leyes por las que antes de que el Parlament acuerde una ley, haya que consultar, u otras en las que el Gobierno de Catalunya perdería competencias en temas de Universidad, formación profesional o finanzas.
No esta bien que eso se le haga a nadie, ¡ni a CiU!.
Lo grave es que no es a Convergencia i Unió a quien perjudican esas leyes sino a todas las personas que vivimos en Catalunya y que es CiU quien evita la respuesta.
Su dependencia en Catalunya, les impide oponerse a esas actitudes.
Nunca fue bueno que un gobierno se perpetuara en el poder mas allá de su capacidad para resolver los problemas de los ciudadanos. Eso es lo que esta ocurriendo con Pujol.
Esta claro que sin romper sus alianzas con el PP no modificara nada. Y también, que no quiere renunciar a su pacto con el PP, por mas guiños que le haga a ERC.
Hace más de dos años que el President Pujol dejo claro que la estabilidad su gobierno la buscaba en los bancos de la derecha. Su modelo económico y social es muy coincidente. La ha conseguido a un alto precio para todos.
Ha conseguido su mantenimiento, pero nada más. Por pragmatismo ha renunciado a todo, incluso a los resultados.
Frente a esa desorientación, resignación y cansancio; esfuerzo, ambición, ilusión y compromiso, esos son los materiales sobre los que se cimenta la alternativa de Pasqual Maragall.
Los próximos días se debatirá la moción de censura a este gobierno. .
Con ella, no solo se hará visible la alternativa de progreso social y económico que necesitamos para Catalunya, sino que se demostrará que no tenemos porque resignarnos. Hay salida, hay futuro y se puede alcanzar
La sociedad no esta cansada, si ellos lo están que se sienten al borde del camino a reponer fuerzas, pero que no frenen el avance de una ciudadanía que no quiere, ni puede, pararse.
Para que eso no pase, para recuperar la confianza colectiva, es por lo que hemos planteado esa moción de censura.
Lo que pase en el Parlament será importante, pero más lo será el hecho de que podremos asistir con dos años de antelación al futuro, que la derecha y el centro derecha de este país tratan de evitar.
A diferencia de la dudas del President Pujol: “Sin él y con Pasqual Maragall, nuestros males si tienen remedio”.
Article publicat a la Revista AQUI

diumenge, 16 de setembre del 2001

El apagón

La luz no va bien. Hace ya algunos días, semanas e incluso meses que la luz no bien. No hace falta ser una maquina muy sensible para detectar las bajadas y subidas que se producen y que nos devuelven a otros tiempos ya muy lejanos.
Más de 200.000 personas en el Baix Llobregat, una tercera parte de los que vivimos en esta comarca, lo han padecido esta semana pasada con un importante corte de luz. Este verano otras partes de Catalunya también han sufrido deficiencias del servicio similares. ¡Demasiados fallos para ser casualidad!.
Personas retenidas en ascensores, neveras y aparatos domésticos que no funciona o se estropean, productos y producciones malogrados por los fallos en el suministro eléctrico. .
¿Que justificación ha dado “la compañía”?. Y digo “la compañía” en singular porque en Catalunya, “gracias” a la supuesta liberalización del mercado eléctrico, sufrimos el monopolio de FECSA, antes FECSA-ENHER.
La compañía ha explicado, es un decir, que el fallo eléctrico fue debido a un cortocircuito producido por la humedad ambiental, la acumulación de polvo y residuos en los aislantes de las conducciones y otros elementos naturales.
¡Como si, en unas líneas eléctricas que circulan al lado del mar, fuera posible obviar la humedad ambiental o sustraerse a la existencia de polvo y residuos en la atmósfera!.
En todo caso, esos datos explicarían, pero nunca justifican, el mal suministro eléctrico, que pagamos en nuestro abultado recibo.
Así pues, ¿cuales son los verdaderos motivos?. Un interés desmedido por el beneficio, un monopolio asfixiante y una connivencia de los poderes públicos con las empresas privadas.
Vayamos por partes. Un interés desmedido por el beneficio porque, el deficiente estado de las instalaciones eléctricas es fruto de la no-inversión en su renovación y mantenimiento. Si no se gastan en esas tareas a corto plazo los beneficios suben, pero el servicio se deteriora.
En segundo lugar, la existencia de un monopolio asfixiante. De tres compañías eléctricas (FECSA, ENHER y HECSA) hemos pasado en nombre de la liberalización al monopolio de una sola: FECSA. Esta empresa pertenece al privatizado grupo Endesa, que preside el Sr. Martín Villa, otrora gobernador civil de Barcelona en la época de los gobiernos de Franco.
En tercer lugar y no por ello en último en importancia, una connivencia de los poderes públicos con esas empresas privadas. Ya he dicho en más de una ocasión que el Gobierno Aznar no ha liberalizado el sector eléctrico, lo ha privatizado que es diferente. Lo ha vendido a sus amigos y en algunas ocasiones en buenas condiciones.
Si un suministro o servicio esencial se privatiza, los poderes públicos tienen que garantizar las condiciones de su prestación. No es de recibo que se abandone su control y supervisión, como se ha hecho, a la libre voluntad de los que deben prestarlo o al mercado, y más si previamente se le ha asegurado un monopolio, y además se les acaba compensando – a nuestra costa - con más de un billón de pesetas por que “entran en un sistema de libre competencia”.
El interés de una empresa privada esta en ganar dinero, cuanto más, mejor. La satisfacción del cliente se atiende en la medida en que mejore sus beneficios. Pero si se trabaja en monopolio, no hay ningún interés en atender a los usuarios, el mercado no funciona y su papel debe ser sustituido por los poderes públicos. Aquí ni el Gobierno Aznar, ni el Gobierno Pujol han querido actuar para controlarlos.
El Conseller Subirà no solo no controla a las eléctricas sino que se transforma en su defensor cuando Ayuntamientos, ciudadanos o grupos políticos denunciamos o intentamos evitar que sigan actuando de manera prepotente en nuestros parajes o ciudades. Su actitud a favor de la compañía en la línea de la Gabarras o su falta de exigencia a las compañías para que mejoren el servicio esta perjudicando a los ciudadanos y a otros empresarios, es decir a Catalunya.
Por eso tenemos una luz cara y cada vez más mala.
Resolver eso tiene mucho que ver con la política de las cosas que nos atañen desde que nos levantamos y esperamos que se encienda luz, el agua salga caliente para ducharnos o podamos calentar el café. Muchas veces nos preocupamos más de las “cosas de la política” que de la “política de las cosas” y eso debe de cambiar.

Article publicat a la revista AQUI

diumenge, 2 de setembre del 2001

Gescartera: La canción del verano

La estafa de Gescartera ha sido la canción del verano del 2001. Ha sido la melodía más tocada. El tema se lo merece.
Por las repercusiones económicas y políticas, pero también por las formas – mejor dicho, las malas formas – que exhibe Aznar para encajar los problemas cuando estos le asaltan.
Gescartera es una estafa multimillonaria, aunque la contemos en euros. 18.000, o incluso 30.000, millones de pesetas esfumados son “muchos dineros”.
Las personas y entidades afectadas son muchas. Miles de ellas no han merecido salir en los medios de comunicación, a pesar de que perderán todos, o casi todos, sus ahorros.
Ciertamente son más llamativas y significativas las grandes cantidades que han perdido las mutualidades de la Policía y los Huérfanos de la Guardia civil, el Ministerio de Defensa o el Instituto Social de la Marina, y la Iglesia.
Este verano esta canción ha sonado mucho. Pero quizás ha sonado menos el montaje. Gescartera era un “chiringuito financiero” que ofrecía rentabilidades de hasta el 30% u opacidad fiscal incluso a “dinero negro”.
Los intereses los pagaba con el dinero de los nuevos impositores, en una constante huida hacia delante. La opacidad se desprendía de la presencia, en Gescartera, de la familia Giménez-Reina, secretario de Estado de Hacienda, el numero dos del ministerio que gestiona y cobra nuestros impuestos.
Un reputado personaje catalán en los años 20, del siglo pasado, instaló un tenderete en las Ramblas de Barcelona, ofreciendo monedas de cinco pesetas al precio de cuatro pesetas, es decir “duros a quatre pessetes”. Nadie compró, era poco creíble.
¿Qué ha ocurrido para que hace 80 años se rechazara una rentabilidad real del 25% y hoy se caiga en la trampa de una supuesta rentabilidad de hasta el 30%?. Sencillamente el montaje se presentó como creíble.
Las personas que el PP ha puesto al frente de los organismos del Estado para velar por el buen funcionamiento de las instituciones financieras, no solo conocen y esconden las faltas de Gescartera, sino que la suben de categoría. Un importante numero de personas relacionadas con el PP, aparecen como directivos, responsables regionales, asesores o inversores por cuenta de las instancias públicas en las que tienen responsabilidades. Esas irregularidades son precisamente las que ofrecen la supuesta credibilidad y le ofrecen impunidad a Gescartera, en sus manejos.
Gescartera no es posible sin ese encubrimiento institucional y ese respaldo de personalidades del PP bien situadas. No es solo el resultado de la acción de un “pillo”, es la expresión de una corrupción, como mínimo, tolerada desde el poder político.
Por eso es preocupante la actuación del Presidente Aznar. Ha callado durante un mes. No se ha dignado a suspender sus vacaciones, no ha tomado una sola medida y cuando habla no asume la gravedad de lo ocurrido ni la parte de responsabilidad que le corresponde.
Es más, pretende decir, como su partido, que la culpa es de PSOE y de Felipe González, porque Gescartera se creo en 1992. ¡Eso ya no cuela, Sr. Aznar!. Hace más de 6 años que gobiernan y debe asumir sus responsabilidades como presidente del Gobierno.
Esa actitud cínica es inútil por burda, y consciente de ello ha desarrollado una táctica peligrosa.
La única manera de tapar un ruido es hacer un rudo mayor. Por eso y sin venir a más cuento que intentar tapar el escándalo que les corroe Aznar ha vuelto a desenterrar el tema de la unidad de España y de que el PSOE es un peligro.
Ni la unidad de España esta en peligro, ni la unidad puede confundirse con la uniformidad, como hace nuestro “converso” presidente a un constitucionalismo hecho a su medida. ¿Cuándo se dará cuenta que una norma creada para vertebrar la unidad plural de España, no sirve para encajonarla en la uniformidad que le gustaría?.
¡Un poco más de humildad, Sr. Aznar!
Ya sabemos que no le gusta la canción del verano 2001, que le molesta el escándalo de Gescartera porque pone al descubierto sus vergüenzas, pero no es atacando a los demás o creando un problema mayor como lo arreglara.
Depure responsabilidades, cese a los responsables políticos, incluidos los ministros (Rato y Montoro) que nombraron al secretario de Estado de Hacienda y deje tranquila la Constitución. Esa es la única manera de acabar con Gescartera la canción del verano.
Article publicat a la revista AQUI

diumenge, 15 de juliol del 2001

Más dinero para las escuelas de Mas

“El que tenga vicios que se los pague”. Señalaban, incluso lo más rumbosos, cuando en un convite descartaban pagar aquellos complementos que algún invitado pretendía incluir en la cuenta general.
Esa debería ser la norma a aplicar cuando alguien pretende conseguir que con el dinero publico se financien escuelas de elite.
Lo más grave en este asunto no es la “patinada” del conseller Mas, cuando afirmó que 7 escuelas de elite recibirían 900 millones de pesetas de la Generalitat este año, en concepto de convenios “porque le sobraban”, o cuando intento rectificar afirmando que “no es que sobren es que estaba previstas en el presupuesto”. Lo más grave es que las tuvieran previstas.
No solo no tenían obligación, sino que los inspectores informaron negativamente esta ayuda a estas escuelas de elite. A pesar de ello el conseller Mas ve bien que se le dé dinero publico destinado a esas escuelas de elite.
Escuelas de elite porque niegan el acceso a los niños y niñas en función del poder adquisitivo de sus padres. Para poder entrar los padres abonan altas cantidades, millones incluso, a una fundación para que acepten a sus retoños y pagan mensualmente cantidades entre 100.000 y 500.000 pesetas.
Escuelas de elite porque no asumen, como hacen otras muchas escuelas privadas, los compromisos que la sociedad exige a quien quiere integrarse en la red pública de centros escolares. Compromisos para atender la diversidad social, personal, étnica, cultural o religiosa entre otras. En esas escuelas de elite, algunas ligadas al Opus Dei, llegan incluso a practicar una enseñanza en exclusiva a niños o a niñas, como en los viejos y rancios tiempos de la dictadura.
Nuestras leyes han consagrado junto al derecho y la obligación de la escolarización hasta los 16 años de los chicos y chicas, la responsabilidad de los poderes públicos, que aquí asume la Generalitat, de hacer efectivo ese derecho y la contribución de la sociedad a través de los impuestos para financiarla.
Ese dinero es pues para que los poderes públicos se provean de las plazas escolares, propias o concertadas, necesarias para cumplir la ley. No son dineros para que los gasten en lo que quieran y como quieran. El Conseller Mas no puede hacerse el rumboso con el dinero de todos.
La sociedad, a través del Parlamento, también ha diseñado una política educativa que busca atender la diversidad, hacer de la escuela un espacio para favorecer la igualdad de oportunidades y no un templo donde consagrar las desigualdades sociales.
La escuela que quiera formar parte del sistema publico de educación y recibir subvenciones ha de aceptar las condiciones generales, contribuir al esfuerzo social y favorecer la igualdad de oportunidades como ya hacen muchas de las escuelas concertadas.
El dinero público no puede financiar escuelas que crean barreras económicas, sociales o de cualquier tipo para discriminar a los niños y las niñas. o aquellas que sostienen idearios contrarios al respeto a la pluralidad ideológica o religiosa.
Es cierto que hay libertad para crear centros educativos y que hay libertad de enseñanza, pero de ahí a decir como afirman el Conseller Mas, la consellera Carme Laura o la asociación de los padres de las “Escuelas Libres” que se debe financiar todas las escuelas es una falacia.
El dinero público esta para financiar la oferta de enseñanza pública, gestionada directamente o de forma concertada con centros privados. Para lo que no esta el dinero público es para financiar todo lo que los propietarios de los centros quieran ofrecer y los padres del alumnado comprar.
¡Sr. Mas, aplique el principio de que “el que tenga vicios que se los pague” y no se haga el rumboso con el dinero de todos!. Sr. Mas no de más dinero para esas escuelas.
Article publicat a la revista AQUI